Fragmento 7

¿Cuál será la primera imagen que vea cuando cierre los ojos? El vidrio de las paredes, del piso y del techo hace que la claridad sea insoportable. Mañana voy a pedirle al Ricatodomenonte que por favor ponga al menos un centímetro de cortina. A medida que pasan los días, empieza a molestarme la claridad. Esto de tener que permanecer encerrada algunas horas es desesperante. En esta habitación todas las cosas son blancas. Tanto que la ausencia de sombras me aburre, me asusta y hasta me hace pensar que ya viene mi hora. No hay ni siquiera un espejo para reflejar el negro de mi pelo, el marrón de mis pupilas, el rojo rosado de mis labios secos. Si sigo acá mucho más tiempo, calculo que voy a enloquecer todavía más. Y eso que a este lugar lo llaman área de meta-observación vigilada. Todavía estoy esperando la ayuda de alguna helicoidal.

Fragmento 6


Cuando el sensor acciona las medas, el portal de ingreso y escape se habilita. Se abre, muy lentamente. Permanece abierta diez o quince lipunos. Luego vuelve a cerrarse. Así cada día. En ese momento, pasan algunas. Otras se quedan mirando desde las metranas, que son como jaulas con campos electromagnéticos, o están bajo los efectos somniferantes de las caracolas y las andinas. Las sipulosas corren de dos a tres cardes y llegan casi cuando el portal se cierra. Algunas logran salir. Dicen que mañana llegarán más meludocas. Aunque las metranas están todas ocupadas. Cada una tiene asignada su ejemplar: sipulosas, meludocas, lópteras y helicoidales. Son las especies que más abundan. El ricatodomenonte nos vigila todo el tiempo. Las híbridas solemos pasar varias horas del día en el área de metaobservación vigilada. Si tengo suerte mañana salgo. Si las helicoidales me ayudan me iré por los agujeros de estaño y cobre.

Fragmento 5

"Falogina" (8/7/16)
Me instalo en ese momento. Papeles coloridos, bocetos, formas, trazos, música, texturas. Tu espacio abierto en mostración directa. Me adelanté, me apresuré. Pero aun así, fantasía. Luz tenue. El tren todavía no pasó. Una sonrisa interminable se escapa y vos mirando más allá del cielorraso. El placer va desde tu cocina al patio, se desliza lentamente por el pasto mojado. Recorre la nueva, la última, la pequeña, la incipiente y termina por contemplar un tronco vacío que lo ha dado todo. ¡Hasta tu sangre donaste para que sea verde compacto en tu mano! Con tu espíritu abrazás la libertad. Te fundís, primavera, con la naturaleza de los tallos y las flores. A cada instante, en el respirar, hacés desaparecer todas las sombras de las paredes. Otra vez en el sillón, ahí, con quietud, mirando el cielorraso. Ahora piel con piel, paraíso, abrazo extremo y beso intenso. Solo silencio y serenidad. Aunque me tapes la boca con la mano, cantamos en rojo y negro, una contradicción a la fertilidad.

Fragmento 4


M.C. Escher, Butterflies (1950)

Mariposa, oruga, mariposa, oruga, mariposa...

Otra vez en la nube del ocaso.
Me quedo quieta, así, por enésima vez,
en el amanecer de mi enésima muerte.
A la espera de que el deseo de existir,
nuevamente estalle desde ese círculo perfecto
y pueda al menos decir otra palabra
o hacer de mi existencia un ritual con sentido.
Cada tanto asisto a mi propia muerte,
y soy testiga de mi propio renacimiento.

Sarah Pendino

Gustos

Yo, la Luna.
Yo, el Sol.
Yo, de día, el Sol. De noche, la Luna.
Yo las sombras, y a veces, las sombras en la misma Luna.
Yo prefiero el Sol, la Luna, las sombras, las luces y todes.

Fragmento 3

Aquellas flores dejaron su sombra a la vuelta de la esquina. Ahora son imágenes confusas de recuerdos que se repiten una y otra vez. Ayer, durante toda la mañana, mil hormigas montaron el desfile por el caminito-de-la-vereda-manchada-con-néctar. Nunca faltan las pelotitas amarillas que se pegan al taco. Esas que si las pisás, queda un puré que huele a tarde dulce. Las ráfagas de viento traen todas las hojas al patio de mi casa. Coreografía circular perfecta. Este otoño tiene la magia de mostrarme cómo todo puede desmoronarse, para dar lugar a cosas nuevas que se vienen gestando desde que el frío es frío.

Fragmento 2

No vas a salir. No. No vas a poder escaparte. No. No vas a ver más la luz del sol, ni el claro de la habitación. Vas a permanecer en ese espacio. Vos y tu respiración. Vos y tu calor. Vos y tu voz. Vos y tus recuerdos. Vos y tu historia. Porque tu sombra debe estar ahí, para que esta luz tenga su espacio y sea. De alguna manera, tu existencia es parte de mi capricho y necesidad.